CUANDO ENTRAS EN MI CASA

cuando entras en mi casa

Cuando entras en mi casa

te entra la risa.

No es que entre, contigo,

la risa, tu risa,

sino que después de poner

un pie en mi casa,

te vienen unas ganas muy ganas

de reírte,

de reírnos.

Detrás de la puerta,

cerca de esa cotorra de plástico

que es el interfono,

hay una jaula de madera

-bueno, de madera y de mentira-

con un jilguero de peluche

que, por supuesto,

no sabe decir ni pío.

 

Hace mucho que está ahí

colgado, disimuladamente,

de una alcayata

que sostuvo un día un cuadro feo.

 

Hasta aquí todo normal, ¿verdad?

pues no,

lo raro viene ahora:

cuando cierras la puerta,

el aire travieso que vive en el portazo

zarandea la jaula

y al jilguero.

 

Todo el mundo que viene,

-cuando digo mundo, digo amigos

Se queda esperando ver el vuelo del jilguero,

me mira y, al momento,

empieza a reírse.

 

No sé si les hace risa mi jilguero

o el pensar

que tienen una amiga un poco cabra.

Escucha la canción de EVA CASSIDY  Songbird que acompaña a estos poeversos CLICANDO AQUÍ

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PAULA

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Un día conocí a una niña,

la niña Paula.

Era rubia como los flecos

con los que el sol radiante

se deshilacha

en verano.

Estaba con su padre en una foto.

                                                                               ¿Nunca has pensado que las fotografías

                                                                                son unas casas extrañas

                                                                               en las que podemos vivir

                                                       para siempre-jamás?

paula y toni mesa